Introducción

La Directiva Marco del Agua (DMA) exige a los Estados Miembros proteger, mejorar y restaurar todas las masas de agua superficiales con el fin de alcanzar al menos el “Buen estado” para el año 2015, concepto que integra una valoración conjunta tanto desde el punto de vista de su “estado químico” como de su “estado ecológico”. Para ello, plantea, entre otras actuaciones, la necesidad de establecer “controles operativos” en aquellas masas de agua en riesgo de incumplir sus objetivos medioambientales, tal y como sería el caso de las zonas sometidas a vertidos de aguas residuales a través de emisarios submarinos.

Con este fin, a partir del estudio de diferentes sistemas de saneamiento en los que se combinan características funcionales (con y sin tratamiento) y ambientales (profundidad de vertido, tipo de fondo, etc.) se quieren contrastar diferentes hipótesis científicas que permitan estandarizar y validar protocolos específicos para la evaluación del estado químico y del estado ecológico de las masas de agua costeras en el entorno de influencia de vertidos de emisarios submarinos.